MCF2019

MANUEL CÁRDENAS FONSECA

Me desempeñaba como Senador de la República sin grupo parlamentario y sin militancia partidista. Había tenido que ganar en tribunales mi derecho a ser senador en contra de artimañas de Gobernación (Osorio/Peña), Nueva Alianza (Luis Castro [además tenía tiempo de ya no militar en ese partido]), Juan Díaz (SNTE), y la dupla en el Senado que reventaba las sesiones para que no rindiera protesta (Diva Gastélum/Emilio Gamboa).

Rendí protesta porque la Mesa Directiva del Senado no estaba en manos de priistas (aunque hay buenos) y conté con el apoyo de dos senadores que entendían la ley, destacadamente: Roberto Gil Zuarth (presidente, PAN) y Luis Humberto Fernández Fuentes (vicepresidente, PRD), a quienes hice el compromiso de que, además no podía ser de manera diferente, si el tribunal resolvía en contra inmediatamente dejaba el cargo. Los tres sabíamos que me asistía la razón legal y legítima pues no admitirlo era rechazar la votación de Peña Nieto y de muchos senadores que ostentaban el cargo. La calificación de la elección de ellos y mía era la misma.

Debía decidir qué oferta política apoyar buscando permanecer en el poder legislativo ya que era el espacio que me permitiría no ser rehén de caprichos e intereses oscuros para seguir apoyando las aspiraciones legales y reales de poder vivir con orden y respeto bajo el imperio de la ley. Sólo unos ejemplos: habíamos tumbado (con mi firma se logró el porcentaje para acción de inconstitucionalidad) la ley de Seguridad Interior; les había ganado en combate a la corrupción, aunque Peña Nieto observó y todo se fue al caño; ganamos y evitamos lo del fiscal carnal de Murillo Káram; el huso horario de Sinaloa no se ganó porque la senadora Diva Gastélum se rajó y cambió su voto. Claro que podía hacer distintas mayorías; en algunas fui con el PRI, en otras con PAN o PRD, etc. en función del tema. Mi voto contó.

Tenía como premisa para mi toma de decisión el poder lograr los siguientes temas: Verdadera reforma educativa; militares a los cuarteles y policías civiles; combate a impunidad y corrupción de donde vengan; lograr la procuración de justicia llevando a la autoridad todo tipo de delincuentes (cuello blanco, trata, narcos, etc.), respeto a la Constitución; garantías a la inversión y creación de empleo sin favoritismos; cero beneficios fiscales perversos; Salud, programas sociales con padrones trasparentes sin tranzas; dejar de ser un país en el que se viviera el esquema que denuncié hace más de 15 años al observar desde Sinaloa, sin saber el momento exacto en que ello sucedió (entre 2000 y 2003), que la delincuencia brincó al gobierno o el gobierno a la delincuencia y sin rubor alguno.

Los “Qué” ahí estaban y siguen estando, los “Cómo” podían variar, pero prevalecían los “Con quién”.

Andrés Manuel candidato prometía claramente atacar los “Qué”, y daba a conocer personas que lo acompañarían en ese caminar (los “con quién”), personas que podían tener el beneficio de la duda, tales como Marcelo, Esteban Moctezuma, Olga Sánchez, Carlos Urzúa, entre otros.

Anaya se acompañaba de Fernández de Cevallos con lo que mataba cualquier posibilidad de decidir por él. La sola marca de ese abogado apoyándolo me da nauseas. Su despacho, Lozano Gracia, Punta Diamante, la defensa de narcotraficantes y su relación con Collado y Gómez Mont hicieron imposible que transitara apoyándolo.

Meade se acompañaba de varios priistas con el comportamiento que siempre he rechazado y que se vivió en la campaña del 2000. Rehén de los más oscuros intereses y de la estructura priista que le tendería la cama y entregando posiciones a personajes como Osorio Chong o Cienfuegos y en los brazos de Peña. El regreso de perfiles como Murillo Káram. No.

La ecuación era fácil sin dejar de tener dudas aun cuando se veía que podía estar “amarrada” la dupla Peña/López y el rumor de origen (Peña entrega a Meade como Calderón a Josefina).

Osorio (PRI) para mi descartado desde el momento en que protegió al consentido de García Luna en Sinaloa, que fue declarado no apto en dos ocasiones (el fallecido “chuy toño” Aguilar Íñiguez relacionado con el narcotráfico) y no lo removió; lo examinó Osorio, lo volvieron a declarar no apto (tercera ocasión) y no lo retiró del encargo. En su comparecencia me contestó en forma vergonzosa y ridícula y culpó a los gobernadores del desastre lavándose las manos (esa fue su tumba). Se mostró rehén de delincuentes, cómplice. Al bajar de tribuna le dije a algunos amigos senadores que militaban y aún lo hacen (PRI): “vayan, feliciten al candidato Meade”.

López (Morena) insistía, casi juraba (se dice creyente pero) que respetaría la Constitución en sus términos; no existiría el fiscal carnal; el ejército al cuartel y las entidades federativas obligadas a crear la policía civil que garantizara la seguridad pública; ya no se permitiría el tráfico de influencias de empresarios poderosos, sin olvidar el entuerto de reforma administrativa que no educativa de la Ley de Educación. Eso fue música para mis oídos. A pesar de que Collin Powell, tiempo atrás, no lo había descalificad, por extraño que parezca.

Así fue como acepté ir sin militancia y por la vía legislativa al través del Partido Encuentro Social (lo agradezco) que no ungía candidato propio e iba en alianza apoyando las promesas de López, quien, ahora presidente, ha hecho lo contrario a lo que prometió y, extrañamente, el tribunal electoral canceló el recuento de votos, perdiendo el PES su registro.

No me arrepiento de haber apoyado esas banderas y lo seguiré haciendo: Educación de calidad en todos sus componentes; militares a los cuarteles; combate sin tregua a impunidad con gobiernos trasparentes; certeza y seguridad jurídicas a la inversión; combate a la delincuencia organizada sea de narco, trata, cuello blanco, etc.; familia; energías limpias; rezago en salud; combate a endeudamiento irresponsable; apoyo sin tranzas a los desprotegidos.

El apoyo dado Andrés Manuel en campaña nunca fue un cheque en blanco y tampoco tapa boca que acabara con mi libertad de expresión y crítica. Para mi ha equivocado no nada más los” Cómo”, varios de los “Con quién” han fallado terriblemente y, lo peor, a varios de los “Qué”, en lugar de combatirlos, los ha acompañado incrementándolos, creciendo nuestro riego.

Seguiré luchando desde el lugar en el que esté por lograr lo que Andrés Manuel abandonó. Nos vemos en el 2021.

¡Muchas gracias y sean felices!

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www.manuelcardenasfonseca.mx

@m_cardenasf