humberto choza

DESDE LA CONFRATERNIDAD

JOSÉ HUMBERTO CHOZA GAXIOLA

Hace ya mucho tiempo, en enero de 1999, que me encontré un hermoso libro que tiene por título el mismo que se presume en este artículo. En cuyo preámbulo se desarrolla una excelente poesía que no puedo dejar de reproducirla:

“Hay una leyenda sobre un pájaro que canta sólo una vez en su vida, y lo hace más dulcemente que cualquier otra criatura sobre la faz de la tierra. Desde el momento en que abandona el nido, busca un árbol espinoso y no descansa hasta encontrarlo. Entonces, cantando entre las crueles ramas se clava él mismo en la espina más larga y afilada. Y al morir, envuelve su agonía en el canto más bello que el de la alondra y el ruiseñor. Un canto superlativo, al precio de la existencia. Pero el mundo enmudece para escuchar, y Dios sonríe en el cielo. Pues lo mejor sólo compra con grandes dolores… Al menos, así lo dice la leyenda”.

El título y la leyenda anterior están de adorno debido a que han servido para dar pie y fuerza a la novela que escribió Collen McCullough y que utiliza Albert Zuckerman para tomar ideas y conocimientos lingüísticos en la escritura de libros de bestseller. 

Albert Zuckerman se ha dedicado por muchos años a enseñar a escribir a gran cantidad de escritores norteamericanos de gran fama. Tomó como guía a los autores de novelas famosas a los siguientes: El Padrino, de Mario Puzo, lo que el viento se llevó de Margaret Mitchell; El pájaro espino, de Colleen McCullough; El hombre de San Petersburgo de Ken Follett y El Jardín de las mentiras, de Eileen Goudge. 

Albert tiene una gran cualidad, reconocida por los grandes escritores, que es la didáctica, especializada en tres cosas, y que transmite ejemplarmente. 1. La imaginación de todo escritor debe ser basta y rigurosa. 2. Todos los escritores deben ser más cultos que la mayoría de las personas y 3. Poniendo énfasis en que la tenacidad debe ser como el acero, se puede deformar, pero no romperse. Sin embargo, se pueden tener sobradamente estas tres cualidades y escribir un mal libro. Albert, confiesa que lo sabe muy bien ya que ha escrito varios así.

Ken Follett, alumno de Albert, y autor de grandes novelas “bestseller”, dice en el prólogo, del libro de enseñanza de Zuckerman, que las palabras son las herramientas y las distinciones sutiles son importante. Por eso se afirma que jamás se llegará a ser un buen escritor si no se ama al idioma que se utiliza.

Para antes de pasar a lo esencial de las técnicas y métodos de trabajo de Zuckerman, hay que aceptar que la ficción es un arte, y un arte no son matemáticas. De lo que se desprende que hay que analizar con gran detalle los elementos, técnicas y estructuras con las que se han construido la mayoría de los grandes “bestseller”. Sin dejar de estar pendiente qué en último término, en la ficción, como en el arte, no hay reglas fijas.

Otra faceta de la gran novela es que implica emocionalmente al lector con más de un personaje ya que contiene puntos de vista múltiples, debido a que es narrada por un solo personajes de la novela en primera persona, sino que es más bien expresada a través de sentimientos, pensamientos y sensibilidades de un pequeño número de personajes principales. 

Una novela como El hombre de San Petersburgo, de Kent Follett, es un buen ejemplo de que cada capítulo está escrito exclusivamente desde el punto de vista de uno de los cuatro personajes principales del libro, ya sea en su totalidad o en una parte sustancial. La acción de Follett mantiene una elevada carga porque en cada escena se experimente a través del punto de vista de un personaje.

Y para finiquitar, aunque sea poco, hablaremos sobre el escenario. Novelas como Hotel y Aeropuerto, de Arthur Hailey, se hayan impregnadas de miles de detalles sobre cada faceta de lo que supone dirigir un hotel urbano o un ajetreado aeropuerto.

Feliz domingo querido lector, refrésquese con una de las cuatro novelas utilizadas por Albert. Seguro la pasará bien.