alcaraz ernesto

COLUMNA VERTEBRAL

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

MoReNa es la organización política de menor edad en el ajedrez político nacional. El más aventajado en votos, posiciones legislativas y triunfos electorales. Pero no es el más popular, vamos, no tiene estructura territorial real de partido. Aquéllas centenas de subcomités municipales y distritales y miles de comités seccionales debidamente representados que, en campañadecía AMLO tener, hoy no se aprecian. Lo que se ve es que fue el ganador de ayer, hoy se encuentra dividido y desdibujado. Vamos, ni dirigencia estatal tienen (Alejandro Moreno, en El Financiero).

Para muchos, MoReNa no es una estructura confiable. Observa una corrientede pensamiento ambiguo, entrampada en los apetitos del poder y desconcertantes son sus representantes populares o ejecutivos de distinto rango. Se hacen llamar “liberales progresistas y demócratas” pero en sus espacios de acción ni la modernidad política ni la democracia liberal son sus referentes.

Lo que suma en directo a ese Movimientoes AMLO, pero también le resta el aún no entendido Nuevo Régimen Político, que hasta hoy, nise precisa ni convence. Una Cuarta Transformación que no tiene visos de evolución, cuando que, por decisiones presidenciales, el retroceso sapreciacon toda claridad. 

Lograr que MoReNa se consolide como partidopolítico,tendría que comprobarse que AMLO necesita a MoReNa para mantenerse en el pode o se la juega con sus 30 millones de 2018. MoReNa dependerá delo que haga o deje de hacer su líder social, sobre todo cuando presume, que con 36por ciento de la ciudadanía a favor, podría ser vencedor en 13 de las 14 gubernaturas en juego.

Pero otros se preguntan: ¿Qué tanto podría descender en popularidad el presidente, de aquí a Julio de 2021, para que ese 36 por ciento se achique? 

Lo cierto es queal Presidente López Obrador le ha resultado muy complicado construir la gobernabilidadyun riesgo mayor será decidir candidaturas para gobernador, diputados federales, alcaldes y regidores y diputados locales. Porque si no es él, ¿quién de los morenos puede garantizar armonía en su militancia y cohesión política para organizar ese proceso. 

Si ya el TRIFE los castigó por no haber demostrado capacidad de organización y altura política para elegir a su dirigencia nacional bajo principios democráticos e incluyentes, ¿sabrán ponerse de acuerdo los grupos en pugna para designar tantas candidaturas y espacios de poder sin tener una estructura suficiente ni eficiente?¿Podrán encontrar a quién entregarle las candidaturas mayores en los 14 estados del País?

Por eso mismo el desempeño electoral de MoReNa estará ligado a los resultados tangibles que el Presidente logre en beneficio de los mexicanos en este año y medio que restan. 

Es cierto que el poder intimida, pero ya cuando la frustración y el desengaño aparecen, al ciudadano, con boleta en mano y ante la urna, le surge el valor.Lo dicho: en mucho dependerá lo que pueda hacer López Obrador para robustecer a MoReNa. 

MoReNa no se identifica como un partido político sino como un movimiento orgánico dependiente del pulso y del puño” del presidente. Igual como antes que gobernaban otros. En el espectro de la pluralidad social no ofrecen líneas de acción ni signo ideológico específico que la distinga como diferente ante los demás partidosAl contrario, se sostiene con visiones ideológicas y militancias diversas y antagónicas. O sea, no tiene identidad propia ni pertenencia partidista

La pregunta obligada es: ¿Qué tan partidarios son los morenistas? Según Alejandro Moreno, consultor y analista de El Financiero del 14 al 19 de abril del año en curso, reportó que el 39 por ciento se manifestó “morenista” y el 59% Lopezobradorista. . O sea, 10 o 15 por ciento del electorado votante son morenos y la base real de triunfo es de AMLO. 

Estamos a casi un año de las elecciones federales intermedias, de 14 gubernaturas y miles de alcaldías y diputaciones locales. Pero igual, pasamos por una pesada carga de salud y económica, que traerán, sin duda, consecuencias electorales. Esta espera electoral será “desesperante”, porque las circunstancias entrarán de lleno en las emociones de la ciudadanía

Llegado el día, ¿el pueblo estará feliz, feliz…? ¿La ciudadanía estará alarmada e impaciente por los efectos de las crisis? Creo que nos falta mucho por ver. Pero sin duda, será un proceso competido y complicado, porque muy probablemente, los decibeles emocionales estarán en su máxima expresión. ¡QUÉDENSE EN CASA!